Lo que se va, vuelve a venir.
Hubo un tiempo en el que pensé que hacías todo bien.
Sin mentiras ni errores, debí haber perdido la cabeza.
Y cuando pienso en el momento en que estuve a punto de darte mi amor, te comportaste como un idiota y vi tu verdadero yo.
Gracias a Dios, lo dijiste, esquivé la bala, estoy tan harta de ti...Así que, buena suerte.
Te quise tanto, estoy tan herida por esto, porque sinceramente te convertiste en la mejor cosa que nunca tuve.
Y siempre seré la mejor cosa que tú nunca tuviste.
Apuesto a que quisieras serlo ahora.
Estás herido, ¿Esperabas que me importara?
No mereces mis lágrimas y por eso no tengo ni una.
Sé que quieres que vuelva, es momento de hacer frente a los hechos.
Soy yo la que se ha ido. Gracias a Dios encontré el bien en el adiós...


